Historia de un residente
Mis tres años aquí en “Hearthstone Landing” han sido una experiencia de cambio para mi vida y la mis hijos. Tengo mucho que decir y me estoy tan emotiva que es mejor compartir mi sentimiento con cada una de ustedes por escrito. Por favor, tengan paciencia con mis errores, pero espero expresar los logros pasados y metas futuras de la mejor manera. Cuando llegué aquí en septiembre del 2006 tuve miedo, estaba abrumada y, por primera vez en años, me sití libre. Había pasado más de cinco años en una relación abusiva y el constante bombardeo me había dejado sin confianza y sin idea de cómo sobrevivir fuera del caos. A pesar de que hice todo lo que podría hacer para proteger a mis hijos de la misma agonía en que vivía, me di cuenta que retirarlos de la situación era la única esperanza que tenía para romper el círculo. Las primeras semanas aquí fueron duras porque no podía aceptar que mi vida ya no era acerca de la desesperanza, sino de la esperanza. Y, sinceramente, cuando la esperanza y el optimismo son de repente entregados a uno, como un regalo que nunca note que quería, es aterrador. La planificación de un futuro, cualquier futuro, estaba fuera de mí alcance, porque toda mi vida adulta habia sobrevivido unicamente de un día para otro, un día a la vez. A través de mis clases y las amigas que hice, comencé a ver la luz al final del túnel. Y, para mi sorpresa, la luz no estaba al frente de un tren que se dirigía hacia mí. Era una luz de esperanza, promesa, amor y libertad. Por supuesto, eso no quiere decir que me transforme de inmediato. Todavía sentía que no merecía el regalo que se me ofrecía. No podía imaginar que alguien vio en mí potencial y valor que yo no podía ver en mí misma. Pero, con el tiempo, encontré mi fuerza, mi impulso interno para hacer más cosas. El tiempo con mi trabajadora de caso fue de valor incalculable. Ella me dio consejos constructivos, y me ayudó a establecer mis metas personales. Me hice cargo de cada tema, uno por uno, y al final del primer año, había logrado más de lo que había logrado en los últimos cinco años de mi vida. Yo busque relaciones saludables y eliminé relaciones las tóxicas. Comencé mi restauración de crédito, una cuestión a la vez. Tuve la oportunidad de comprar un auto, encontrar un trabajo, inscribir a mis hijos en la guardería y la escuela, continuar con mi educación, y lo más importante para mí, empezar a disfrutar de la vida con mis hijos. Por primera vez en mi vida me di cuenta de que no se necesita un a un hombre, no necesito a otra persona para sentirme completa. Sólo se necesitaba encontrar la mejor parte de mí misma y usarla para hacer de mi vida y la de mis hijos mas feliz. |
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